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Historia del pueblo

Historia del pueblo

Aunque investigaciones recientes han creído ver vestigios romanos, el primer documento que alude a la antigua población de Torralba, Vialeba, está firmado por el rey musulmán Zeyt Abuzeyt, y en el mismo se compromete a ceder sus territorios a Jaime I y a convertirse al cristianismo. Por otra parte, en la catedral de Valencia se conserva el testamento del hijo de Zeyt Abuzeyt, Fernando, convertido ya, en el que lega a sus herederos el castillo de Vialeba y Torralba.
La conversión al cristianismo de Zeyt Abuzeyt le reportó muchos beneficios y así eludió los problemas que le hubiera ocasionado permanecer fiel a su fe musulmana. Una heredera suya, llamada Alda, se desposó con don Ximén Pérez Tarazona, ella llevó como dote al matrimonio el Castillo de Villamalefa, Puebla de Arenoso y Campos de Arenoso. En 1242 le concedió Jaime I la Baronía de Arenoso y pasó a ser señor de Arenoso, cambiando su nombre por el de Ximén Pérez de Arenoso. Así pues, los herederos de Zeyt Abuzeyt emparentaron con la nobleza cristiana y disfrutaron de sus prerrogativas.
En el testamento de Fernando Pérez, hijo de Zeyt Abuzeyt, interesante pergamino dado en Valencia en 1262 y escrito en letra gótica aragonesa y en latín, aparece por primera vez el nombre Torralba. Dice, traducido así:

“...Quiero y mando que en seguida después de mi muerte se entregue a mi madre, doña María Fernández, Torralba de Villamalur con todos sus derechos, términos y pertenencias, como mejor puede decirse y entenderse, para hacer toda su voluntad, tanto en vida como en muerte, sin vínculo ni contradicción de persona alguna. Igualmente dejo a mi padre Zeyt Abuzeyt, nieto de Miramamolín, por razón de la parte que le corresponde en mis bienes, según el fuero de Valencia, el Castillo de Ayódar con todos sus derechos, términos y pertenencias, para hacer sus voluntades en todo tiempo...”

Y más adelante añade:

“Para pagar todos estos legados y deudas y restituir todas mis injurias quiero y mando y firmemente establezco que el castillo de Villamalur y de Villafaleva con todos sus derechos y pertenencias, como mejor pueda decirse y entenderse, sean vendidos por mis antedichos albaceas, exceptuando Torralba con aquellos términos que ahora posee y tiene, la cual Torralba con los predichos términos, dejo a mi mencionada madre como he dicho arriba”.
Observamos que Villafaleva es la Villahaleva del documento mencionado arriba, de 1236, y que se refiere a la actual partida de Torralba llamada Vialeva, donde se encuentran los restos del antiguo castillo. Si Torralba no se nombra allí, no quiere decir que no existiera. Lo más probable es que dependiera del Castillo de Villahaleva. El hecho de que aparezca en otro documento 26 años más tarde, nos confirma su existencia medieval.
Pero a pesar de la cristianización de sus señores, Torralba del Pinar sigue conservando su población morisca hasta su expulsión en 1609, dos años después el municipio que ya pertenecía a la Baronía de Ayódar es repoblado por cristianos.
Deducimos también la antigüedad de nuestro pueblo por las huellas que hemos encontrado de épocas lejanas en su término municipal. Existen varios yacimientos arqueológicos del período ibérico, así como una antigua mina de mineral de hierro explotada entonces, situada en el paraje de las Cimillas. Alrededor de la boca de la mina, se ve esparcida por el suelo cerámica ibérica. En el bancal situado junto a la iglesia, asimismo, hemos hallado una moneda romana, concretamente del emperador Claudio, y un pondus (ibérico o latino); en la era del Pinillo, la base de un lacrimarium o botellita de perfume o de ungüentos, de vidrio anacarado.

Hace cincuenta años existía esta tradición oral: que para construir el campanario y la iglesia, desmontaron los sillares de una antigua torre situada en la parte más alta del pueblo, lugar que se llama desde siempre “La Torre”. Los utilizaron en la nueva iglesia, obra de tanta envergadura en aquella época sin medios de transporte, sin caminos de carros en este pueblo de montaña, sin grúas... Entonces era un núcleo humano totalmente apartado de las poblaciones importantes. El topónimo Torralba, de origen latino, compuesto de turris -is, más la raíz alba ‘colonia fortificada, castillo’, de origen prerromano, tomada a través del latín, hace pensar que el inicio de este pueblo fuera una torre romana de vigilancia, de la que más tarde obtuvieron los sillares para la construcción del templo.

El topónimo Villahaleva, indica que en ese lugar hubo una casa de campo romana. Pasados los años, fue un poblado medieval.

Bibliografía.- Toponimia del Alto Palancia y Alto Mijares.- Natividad Nebot Calpe, Cronista Oficial de Torralba del Pinar